Iniciaré con decirles que hace 27 años ingrese al sistema educativo, de los cuáles 15 me he desempeñado como docente.
Al inicio de mis labores, los desempeñé como prefecto, estando en esta área; como el contacto con los jóvenes es más directo, me permitió interactuar y conocerlos, ya que muchos de ellos se acercaban a mí buscando apoyo, a alguien que los escuchara, los entendiera, a quien contarle sus problemas, en busca de consejos, ayuda, orientación; todo esto fue sumamente satisfactorio para mi, ya que me atrevo a decir que les serví de gran ayuda y apoyo, las situaciones más complejas se canalizaban ante el personal correspondiente y en algunos casos intervenimos ante los padres de familia.
Todo esto me dio la pauta para que cuando se presentó la oportunidad de seguirme preparando lo hiciera, en un área que desde su momento lo quise hacer y que por circunstancias adversas no se pudo; es por ello que no dudé en cursar la licenciatura en pedagogía con especialidad en psicología educativa; logrando con esto el cambio de actividad y desempeñarme cono docente frente a grupo.
Al estar como docente frente a grupo pienso y a la vez siento que es un gran compromiso, por lo tanto no debo fallarles a los jóvenes, pero sobre todo a mí mismo, por ello continuar preparándome cada día; el hecho de desempeñarnos en el nivel medio superior significa ser un líder, consejero, modelo, etc. Ya que los jóvenes de este nivel están en una etapa de grandes conflictos internos, hormonales, socialización, aunados a éstos los problemas en casa, que repercuten en sus emociones, causando que en algunos casos puedan llegar a vernos como la figura paterna de la cuál carecen.
Los motivos de satisfacción que tengo durante todos estos años es la oportunidad de hacer algo en la vida de los estudiantes, el observar su progreso en lo conductual, lo académico y actitudinal, pero sobre todo lo mas maravilloso para mí es el hecho de encontrármelos mucho tiempo después, algunos ya profesionales, con una familia formada; y que me recuerden con cariño y respeto, que expresen su recuerdo por nuestras charlas, las clases, alguna anécdota, algunas veces por mis regaños, y es en esos momentos cuando reflexiono en que ha valido la pena ser profesor, es cuando me impongo nuevos retos y es cuando las insatisfacciones se vuelven insignificantes, es cuando me repito a mí mismo “vale la pena ser profesor, ser maestro, pero sobre todo, ha valido la pena todo lo que he vivido en y por la educación”, y me atrevo a decir que seguiré trabajando así hasta el último día en ella.
Al inicio de mis labores, los desempeñé como prefecto, estando en esta área; como el contacto con los jóvenes es más directo, me permitió interactuar y conocerlos, ya que muchos de ellos se acercaban a mí buscando apoyo, a alguien que los escuchara, los entendiera, a quien contarle sus problemas, en busca de consejos, ayuda, orientación; todo esto fue sumamente satisfactorio para mi, ya que me atrevo a decir que les serví de gran ayuda y apoyo, las situaciones más complejas se canalizaban ante el personal correspondiente y en algunos casos intervenimos ante los padres de familia.
Todo esto me dio la pauta para que cuando se presentó la oportunidad de seguirme preparando lo hiciera, en un área que desde su momento lo quise hacer y que por circunstancias adversas no se pudo; es por ello que no dudé en cursar la licenciatura en pedagogía con especialidad en psicología educativa; logrando con esto el cambio de actividad y desempeñarme cono docente frente a grupo.
Al estar como docente frente a grupo pienso y a la vez siento que es un gran compromiso, por lo tanto no debo fallarles a los jóvenes, pero sobre todo a mí mismo, por ello continuar preparándome cada día; el hecho de desempeñarnos en el nivel medio superior significa ser un líder, consejero, modelo, etc. Ya que los jóvenes de este nivel están en una etapa de grandes conflictos internos, hormonales, socialización, aunados a éstos los problemas en casa, que repercuten en sus emociones, causando que en algunos casos puedan llegar a vernos como la figura paterna de la cuál carecen.
Los motivos de satisfacción que tengo durante todos estos años es la oportunidad de hacer algo en la vida de los estudiantes, el observar su progreso en lo conductual, lo académico y actitudinal, pero sobre todo lo mas maravilloso para mí es el hecho de encontrármelos mucho tiempo después, algunos ya profesionales, con una familia formada; y que me recuerden con cariño y respeto, que expresen su recuerdo por nuestras charlas, las clases, alguna anécdota, algunas veces por mis regaños, y es en esos momentos cuando reflexiono en que ha valido la pena ser profesor, es cuando me impongo nuevos retos y es cuando las insatisfacciones se vuelven insignificantes, es cuando me repito a mí mismo “vale la pena ser profesor, ser maestro, pero sobre todo, ha valido la pena todo lo que he vivido en y por la educación”, y me atrevo a decir que seguiré trabajando así hasta el último día en ella.

Maestro Cesar, me emocionó el leer lo que usted dice:
ResponderEliminaren esos momentos cuando reflexiono en que ha valido la pena ser profesor, es cuando me impongo nuevos retos y es cuando las insatisfacciones se vuelven insignificantes, es cuando me repito a mí mismo “vale la pena ser profesor, ser maestro, pero sobre todo, ha valido la pena todo lo que he vivido en y por la educación”, y me atrevo a decir que seguiré trabajando así hasta el último día en ella.
No pudo expresar de mejor manera lo que muchos sentimos por nuestra profesión y por la enseñanza, esto es como un vicio "dificil de dejar", lo felicito por pensar y sentir así, si todos pensaran igual nuestras escuelas serian las mejores y nuestros alumnos también.
Elda Pizaña Abrego.
¡Hola, Maestro César!
ResponderEliminarEs usted una persona que en realidad se compromete con los jóvenes, yo encuentro muchos problemas desde casa, al menos desde mi perspectiva, pero también encuentro que ahora el jóven ordena al padre, y me cuestiono ¿a que se debe esa falta de límites?, ¿nos hace falta una reforma educativa desde casa? es preocupante ¿no cree?