domingo, 9 de mayo de 2010

Mi Aventura de Ser Docente

Ya lo dice José M. Esteve….. Nadie nos enseña a ser profesor….. Ahí estriba mi reflexión y el hecho de que aún vienen a mi mente aquellos momentos de mis inicios en la docencia, pues efectivamente aún teniendo las herramientas necesarias para llegar al grupo, nos enfrentamos en un momento determinado a lo desconocido, nos llenamos de incertidumbre ante tal evento; no dejaba de inquietarme el ¿cómo se fuera a comportar el grupo?, ¿cómo me irían a recibir?, ¿cuáles serían sus interrogantes hacia mí?, ¿cómo les debería les respondería?, y ¿qué les respondería?, a todos estos cuestionamientos, ya que estando integrado éste por jóvenes varones de 14 y 15 años, recién egresados de secundaria, trayendo consigo mismo toda la energía característica de esta edad, e impartiéndoles la clase de inglés; aunque ya tenía la experiencia con otros grupos en el área de orientación educativa, esto era distinto, una nueva experiencia, con un contenido muy diferente a lo antes trabajado, pero me atrevo a decir que salí victorioso de ese primer día, que poco a poco las interrogantes se fueron despejando y rápidamente aprendí que todo lo que tenemos que hacer es desenvolvernos de la forma más natural posible, hablándoles con toda honestidad, para que con todo ello lograr un buen entendimiento; aunque ahora lo recuerdo y río, no dejo de recordarlo; pues efectivamente dista mucho de lo que aprendemos en las aulas dentro de nuestra preparación académica, a llevarla a una realidad con nuestros jóvenes alumnos.

Poco a poco fui ganando seguridad en mi desempeño académico, y esto lo he conseguido poco a poco al preparar mis clases y materiales de trabajo con anticipación, el procurar actuar con respeto y humanismo ante mis alumnos, continuar preparándome, actualizándome, porque algo que tengo muy presente es que ellos siempre son lo primero y que no podemos mirarlos como enemigos a vencer, aunque tengamos alumnos, como en este caso la asignatura que imparto, que lleguen con cursos particulares del idioma y traten de minimizar nuestro trabajo argumentando “eso ya lo sé”, en este caso en particular platico con ellos y los invito a participar como monitores en clases, de esta forma se sienten bien y aprovechamos su potencial.

En un principio debemos de definir los puntos clave de la disciplina, que no por el hecho de hacer bien nuestro trabajo actuemos de manera autoritaria, debemos actuar con humildad y confianza hacia ellos, no permitir que la disciplina se relaje, ni que se rebasen los límites, considero que debemos ser muy cuidadosos en este aspecto

Para concluir les diré que a veces la sociedad no valora el trabajo del profesor, se empeñen en verlos vestir a la última moda y con un buen carro…….

El valor del buen maestro estriba en su vocación y espíritu de servicio a la humanidad….

Ponen en tela de juicio el tiempo laborado en las aulas, sin ponerse a pensar que el maestro lleva a su hogar el trabajo de los alumnos, prepara el material de trabajo del día siguiente, continúa con su preparación académica, invirtiendo fines de semana y periodo vacacional en ello, tiempo que bien pudiera ocuparlo con la familia o descansando…...

Para concluir diré lo que siento a diario cuando me paro ante mis alumnos…..

…….vale la pena ser profesor, ser docente, pero sobre todo, ha valido la pena todo lo que he vivido en y por la educación, y me atrevo a decir que seguiré trabajando así hasta el último día en ella……...


Esta es “Mi Aventura de Ser Docente…….”

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